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Performances

La Clemencia de Tito sinopsis

Sinopsis de La clemencia de Tito de Mozart

Roma, primer siglo dC

Primer acto
El emperador romano Tito está enamorado de Berenice, hija del rey de Judea. Vitellia, la hija del emperador anterior, cree que ella debería ocupar el trono y le pide a su joven admirador Sesto que asesine a Tito. Aunque es íntimo amigo del emperador, Sesto hará cualquier cosa para complacer a Vitellia, por lo cual consiente. Cuando el amigo de Sesto, Annio, le dice que Tito, por razones de estado, no se casará con Berenice, Vitellia vuelve a tener esperanzas y le pide a Sesto posponer el plan del asesinato. Annio le recuerda a Sesto su propio deseo de casarse con la hermana de Sesto, Servilia. Los dos hombres afirman su amistad.

En el foro, los romanos alaban a Tito. El emperador les dice a Annio y a Sesto que, como tiene que aceptar una esposa romana, pretende casarse con Servilia. Diplomáticamente, Annio le asegura a Tito que apoya su decisión. Tito declara que la única alegría del poder radica en la oportunidad de ayudar a los demás. Cuando Annio le cuenta a Servilia las intenciones del emperador, ella le asegura su amor.

En el palacio imperial, Tito le explica su filosofía del perdón a Publio, el capitán de la guardia. Servilia entra y le confiesa al emperador que ya ha aceptado casarse con Annio. Tito le agradece su honestidad y dice que no la obligará a casarse con él. Vitellia, sin darse cuenta de que Tito ha cambiado de parecer, insulta a Servilia furiosamente y le pide a Sesto que mate al emperador de inmediato. Él le asegura que solo desea cumplir sus oórdenes. Después de irse Sesto, Publio y Annio le dicen a Vitellia que Tito ha decidido elegirla como esposa. Vitellia intenta desesperadamente detener a Sesto, pero se da cuenta de que es demasiado tarde.

Sesto ha lanzado la conspiración y prende fuego al capitolio. Avergonnzado del todo, se topa con Annio, evade sus preguntas y se va de prisa. Aparece Servilia, luego Publio, y finalmente Vitellia. Todos  buscan a Sesto y creen que Tito ha muerto. Sesto regresa, buscando un lugar donde esconderse. Está a punto de confesar su crimen, pero Vitellia lo obliga a guardar silencio. 

Segundo acto
En el palacio, Annio le dice a Sesto que el emperador todavía está vivo. Cuando Sesto confiesa su intento de asesinarlo negándose a dar ninguna razón, Annio le aconseja que le confiese todo a Tito con la esperanza de lograr el perdón. Vitellia entra apresudara  rogándole a Sesto que huya, pero llega demasiado tarde: un conspirador lo ha traicionado y Publio entra con los soldados para arrestarlo. Sesto le pide a Vitellia que recuerde su amor. El pueblo romano está agradecido de que el emperador haya sobrevivido. Tito se esfuerza por entender los motivos de los conspiradores y duda de la deslealtad de Sesto. Publio le advierte que no confíe demasiado. Cuando se anuncia que Sesto confesó y fue condenado a muerte por el Senado, Annio le pide a Tito que considere el caso con compasión. El emperador no firmará el decreto de muerte hasta que haya tenido la oportunidad de interrogar a Sesto mismo. A solas con Tito, Sesto le asegura que no pretendía el trono para sí mismo, pero vacila en implicar a Vitellia. Tito, insatisfecho con la explicación, lo despide. Sesto le pide a Tito que recuerde su amistad  cuando se lo llevan. El emperador firma el decreto, luego lo rompe: no puede convertirse en tirano y ejecutar a un amigo. Clama a los dioses que si quieren un gobernante cruel, tienen que sacarle el corazón. Servilia y Annio le ruegan a Vitelia que ayude a salvar a Sesto. Ella se da cuenta de que tiene que confesar su crimen en vez de aceptar el trono a costa de la vida de Sesto.

En una plaza pública, Tito está a punto de pronunciar la sentencia de Sesto, cuando Vitellia se presenta y admite que solo ella es responsable del intento de asesinato. El  emperador desconcertado explica que su intención era perdonar a Sesto de cualquier manera. Finalmente decide perdonar a todos los conspiradores. El pueblo romano alaba a Tito por su generosidad y pide a los dioses que le concedan una larga vida.

Reimpresión en inglés por cortesía de la Ópera Metropolitana.
Traducción de Mónica Gutiérrez Roper y Dra. Susana Hernández Araico Hispanics for LA Opera