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Performances

Nabucco-resumen

Resumen de Nabucco

La Historia
“Nabucco” es una abreviación de Nabucodonosor, el rey de Asiria (604-562 a. C.), reconocido por reconstruir la ciudad de Babilonia y patrocinar la construcción de los famosos Jardines Colgantes de Babilonia—una de las 7 maravillas del mundo antiguo—tanto como por destruir el templo de Salomón en Jerusalén. El libretista Tenistocle Solera se inspiró en los sucesos narrados en la Biblia, y precede cada acto con citas de Jeremías en el Antiguo Testamento. El argumento amoroso y las intrigas en torno se representan en Nabucco con personajes del todo ficticios que proporcionan una dimensión humana a las fuerzas geopolíticas en juego.

Cuando se estrenó la ópera, el norte de Italia padecía el dominio austríaco que progresivamente se hacía más insoportable. Sugiriendo una comparación entre la opresión de los israelitas bajo el dominio de los babilonios y el dominio de los milaneses bajo los austríacos, Verdi hacía eco a la llamada al risorgimento para la unificación de Italia. En los años posteriores al estreno de la ópera, se intensificó la relevancia de su temática antigua respecto a la opresión extranjera.

La opera Nabucco se estrenó en el Teatro alla Scala de Milán el 9 de marzo de 1842.

Primera Parte: Jerusalén
Así habla Yavé, Dios de Israel: ‘Vete a hablar a Sedecías rey de Judá, y dile: Así habla Yavé: He aquí que voy a entregar esta ciudad en manos del rey de Babilonia, que le prenderá fuego. (Jeremías 34:2 )

Dentro del templo de Salomón, 587 a. C.
Refugiándose en el templo de Salomón, los israelitas están organizándose para resistir al temible Nabucco (Nabucodonosor), el rey de Asiria que acaba de atacar y está profanando la ciudad. En medio de todo el caos, Zaccaria, el líder espiritual de los israelitas, intenta refugiarse de la batalla junto con su hermana. En un intento de negociar el fin del sitio, las tropas de Zaccaria han secuestrado a la hija menor del rey Nabucco, Fenena. Zaccaria le implora a su gente ("Sperate, o figli") firmeza en resistir y desafiar al ejercito de ocupación. Ísmaele, un líder militar israelita y sobrino del rey de Jerusalén, recuenta los horrores del combate que presenció por las calles y que se aproximan al resguardo del templo. Zaccaria cree que su rehén servirá como fuerte instrumento de negociación con el enemigo y le entrega Fenena a Ismaele, mientras los hebreos se enfrentan a la batalla que se desarrolla fuera de los muros del santuario.

Pronto se evidencia que Ismaele y Fenena no son extraños, sino antiguos amantes, que se conocieron mientras Ismaele estaba en Babilonia en una fracasada misión diplomática. Se interrumpe su reencuentro amoroso cuando la hermana mayor de Fenena, Abigaille, logra entrar al templo. Se burla de Ismaele como guerrero incapacitado por el amor. Abigaille entonces le confiesa su propio amor a Ismaele e implica que puede llamar una tregua solo si él le corresponde ("Io t'amavo"). Pero incapaz de negar su devoción por Fenena, ofrece su vida a cambio de la libertad de su pueblo.

En ese momento, hebreos y soldados heridos repelidos por las fuerzas asirias se refugian en el templo. Cuando aparece Nabucco, posesionándose del baluarte más sagrado de los hebreos, Zaccaria condena su arrogancia y lo amenaza con la muerte de Fenena, pero Ismaele impide esa cruel ejecución. Los judíos se rebelan contra Ismaele por su traición, mientras que Nabucco ordena que se saquee y se le prenda fuego al templo, y les advierte a sus tropas que será un crimen demostrar misericordia a los hebreos.

Intermedio

Segunda Parte: El Incrédulo
He aquí que el huracán de Yavé se desata ; una tempestad se desencadena, sobre la cabeza de los impíos se precipita. (Jeremías 30:23)

Varios meses después, en el palacio de Babilonia
Nabucco, ocupado en otra guerra, ha dejado a Fenena como reina regente de la ciudad, enfureciendo así a Abigaille; pues cree que, como hija mayor, a ella le corresponde ese derecho. Encuentra un documento que confirma su sospecha de que no es hija de Nabucco, sino la hija de esclavos sin derecho de sucesión al trono. Enojada y decepcionada por la mentira de Nabucco, jura vengarse de él y de Fenena, pesando cómo todo hubiera sido diferente si Ismaele le hubiera correspondido su amor ("Anch'io dischiuso). Le interrumpe su contemplación el corrupto sumo sacerdote de Baal para anunciar que Fenena, como gesto de buena voluntad, ha liberado a los cautivos israelitas. Para castigar lo que consideran traición por parte de Fenena, los sacerdotes han tramado rápidamente el ascenso de Abigaillle al trono, anunciando falsamente que Nabucco ha muerto en el campo de batalla. Abigaille se siente revindicada por el destino que ahora le ha restaurado su merecido honor. ("Salgo già del trono aurato").

Una sala en el palacio de Nabucco
Zaccaria, consciente del peligro que amenaza a su pueblo, ruega que su fe le de la fuerza para continuar su lucha ("Tu sul labbro"). Cree que pueda alcanzar la victoria si logra convertir a Fenena que ha demostrado compasión por los judíos. Los levitas le reprochan a Ismaele su traición, pero Zaccaria les asegura que Ismaele no los ha traicionado, ya que Fenena en su conversión religiosa, ha jurado lealtad al Dios de Israel. Muy de prisa entra el guardia babilonio Abdallo para reportar equivocadamente la muerte del rey, advirtiéndole a Fenena que su vida peligra.

Un salón en palacio
Abigaille y sus secuaces acompañan al sumo sacerdote de Baal, para proclamarla reina; su primera acción será condenar a los hebreos a la muerte. Cuando Abigaille le exige a Fenena la corona que Nabucco le había entregado, la hermana se niega a rendirla. Sorprendiendo a todos, Nabucco—vivo, pero mentalmente inestable—se aparece repentinamente reclamando la corona y colocándosela en la cabeza. Todos se acobardan frente a la ira del tirano ("S'appressan gl'istanti"). Pero temiendo perder el poder, Nabucco anuncia descaradamente que no solamente es su rey, sino su Dios también. Al exigirles que se postren ante él, su locura se evidencia para todos. Aprovechándose de la confusión personal y política, Abigaille le quita la corona al trastornado monarca.

Intermedio

Tercera Parte: La Profecía
Por eso allí habitarán las fieras, los chacales, las avestruces tendrán allí su morada. No volverá a ser habitada jamás ni repoblada en todas las generaciones. (Jeremías 50:39)

Los jardines colgantes de Babilonia
Abigaille, aliada a los líderes religiosos, se regocija con las alabanzas de sus súbditos. Con intención de reprimir cualquier rebellion, el sumo sacerdote de Baal la exhorta a que mande matar a todos los hebreos. Llega Nabucco, aún más hundido en su trastorno mental, y se da cuenta que el trono ahora lo ocupa la hija ilegítima. Aprovechándose de su confusión, Abigaille lo convence para que apruebe la condena de muerte de los judios. Titubea, pero la malicia insistente de Abigaille logra convencerlo. Cuando Nabucco le pregunta qué ha sido de Fenena, Abigaille le responde que se ha convertido a la fe judía y que por lo tanto también será ejecutada. Horrorizado por las intenciones de Abigaille, Nabucco busca el pergamino que revelaría que Abigaille no tiene derecho al trono. Abigaille saca y rápidamente destruye esa prueba . Nabucco les grita a los guardias para que le ayuden, pero ya no le son leales. Le ruega a Abigaille que se compadezca de Fenena, pero los guardias, cumpliendo las órdenes de Abigaille, lo conducen a la prisión.

A orillas del Eufrates.
En un momento de reposo de su trabajo forzado en las riberas del río, los exiliados hebreos le piden a su quejoso pensamiento volar “en alas doradas” hacia su amada patria (“Va, pensiero”). Zaccaria les urge que no desesperen sino que aprovechen la fuerza de su ira para romper las cadenas del cautiverio y lanzarse contra sus opresores en brutal revancha.

Cuarta Parte: El ídolo destruido
¡Anunciadlo entre las naciones, publicadlo, izad una señal, pregonadlo, no ocultéis nada, gritad: Ha sido tomada Babilonia, confundido Bel, Marduc vencido; avergonzadas sus imágenes, destruidos sus ídolos! (Jeremías 50:2)

En una celda de la prisión
Agobiado de remordimiento y consumido por su creciente locura, Nabucco duda si está despierto o atrapado en una pesadilla. Se imagina a Fenena arrastrada a la muerte que él le ha ocasionado. Perdiendo lo último de su fe, le ruega al Dios de los judios que lo perdone, prometiendo que convertirá a su pueblo entero ("Dio di Giuda!"). Intentando intervenir a favor de su hija, se da cuenta de que realmente es prisionero y por lo tanto no puede ayudarla. Aunque cree que Abdallo lo ha rescatado y que el ejército ha vuelto a serle leal, ve que el decreto de muerte se va a llevar a cabo frente a él. Oye que Zaccaria aclama a Fenena como mártir por la causa de los israelitas, y ella se resigna a la muerte ("Oh, dischiuso è il firmamento"). Nabucco, desesperado, renuncia a Baal y como prueba de su conversion ordena que se destruya el ídolo del dios. Al fallarle de nuevo los sentidos, se pregunta si ve a Abigaille acercarse. Habiéndose envenenado por el horror de lo que su ambición ha acarreado al reino, Abigaille confiesa sus crímenes, esperando que no sea demasiado tarde para que Fenena e Ismaele puedan reunirse. Cayendo en la inconciencia, le ruega a Yavé ("Su me…morente") que la perdone, mientras los hebreos afirman que su Dios siempre apoyará a los afligidos.

Spanish translation of Thaddeus Strassberger’s synopsis in English by Patricia Hernández, Ph.D. and Susana Hernández Araico, Ph.D.