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Acto Primero
Un cortijo andaluz
Todos esperan el regreso de Rafael, «el Macareno», después de triunfar en Madrid. Entre la gente que viene a lugar aparece Soleá. También se aproximan algunos campesinos y cortijeros para saludar a Rafael, que por fin llega. Después de una gran algarabía, Rafael y Soleá declaran su amor ante los asistentes.

Sigue la fiesta hasta que aparece un bandolero llamado Juanillo, «el Gato Montés»; éste declara que Soleá le quiere a el y que matara al que se interponga entre ellos, pero sale huyendo. Los dos hombres se vuelven a encontrar, pero Solea se interpone amenazando a Juanillo con matarse si cumple su venganza; el bandolero amenaza de nuevo al torero.

Intermedio

Acto Segundo
Cuadro Primero: La casa de Rafael, «el Macareno», en Sevilla
Es domingo; el torero se viste para la corrida de toros. Se oye a la muchacha cantar, así que Rafael la llama y acaban hablando de amor. La casa es una algarabía; llega Hormigón, el picador, que habla con Soleá sobre la amenaza del bandolero. Entran los demás antes de que el torero salga para la plaza.

Cuadro Segundo: El patio de la Plaza de Toros de Sevilla
Rafael y Hormigón se preparan para la corrida; el torero está intranquilo, pero dice que si hace falta mataría a seis toros y a «el Gato Montés». Comienza la corrida; entran Soleá y Frasquita, pero Hormigón las encierra. Desde allí las mujeres oyen al público que jalea la faena de «el Macareno». El público grita cuando «el Macareno» es herido fatalmente por el toro. Soleá se desmaya al ver el cuerpo de Rafael.

Acto Tercero
Los dolientes rinden homenaje a Rafael. Juanillo obliga a Soleá a volver con él a su guarida en la montaña. La gente del pueblo los sigue; Juanillo enfrenta a Hormigón y a los demás, luego saca un cuchillo y le pide a uno de ellos que lo mate. Nadie se mueve. A lo lejos se escucha a los guardias que se aproximan para arrestar a Juanillo, quien le ruega a su compañero Pezuño que le dispare al corazón. Mientras Pezuño lo hace, Soleá se arroja delante de Juanillo. La bala los mata a ambos, cayendo al suelo abrazados.